Henry: Portrait of a Serial Killer (Reseña personal)

Hace bastante tiempo que tenía el interés de ver Henry: Portrait of a Serial Killer, pues con la poca información que contaba acerca de la película (que era protagonizada por Michael Rooker y basada en asesinos seriales reales) era más que suficiente para darle un vistazo. No obstante, me topé con bastantes comentarios en línea describiendo el film como "extremadamente aburrido", lo cuál naturalmente me desmotivó en un principio. Podré decir que esto fue hace años atrás, cuando recién comenzaba a adentrarme al extenso mundo del cine, y por tanto, quizás estos comentarios tuvieron una influencia en mí que hoy en día no me afectarían para nada. Es que disfruto de las películas "lentas", donde "nada pasa" o la historia es "inexistente"; disfruto observar los mundos que crean obras como The Tree of Life (2011) o Days of Heaven (1978), ambas dirigidas por Terrence Malick, o, por nombar otro ejemplo, The Wind Will Carry Us (1999) del cineasta iraní Abbas Kiarostami. Así, que me decidí a darle una chance a esta película. Estos son mis pensamientos generales...

Henry: Portrait of a Serial Killer es una película estadounidense estrenada en 1986, dirigida por John McNaughton y protagonizada por Michael Rooker, Tom Towles y Tracy Arnold en los papeles de Henry, Otis y Becky, respectivamente. Cada uno de ellos con grandes actuaciones. La concepción del film está basada en los asesinos seriales reales Henry Lee Lucas y Ottis Toole, no obstante, más que una biografía, este busca una interpretación de cómo sería la vida de un asesino serial durante su vida cotidiana, inspirándose en los perfiles de los sujetos mencionados.

A grandes rasgos, la película sigue la vida cotidiana de Henry, un asesino serial, en los sectores más marginales de la ciudad de Chicago, además, de su relación con el mundo que lo rodea, con Otis, su compañero de piso, y con Becky. Esta última, hermana de Otis y recién llegada a la ciudad.


Más que una película con una narrativa progresiva, Henry: Portrait of a Serial Killer posee un enfoque circunstancial o incluso documental, donde se nos presenta en pantalla el día a día de un sociópata y su relación con el mundo en los sectores marginales de la ciudad de Chicago. Esto en desmedro de una narrativa donde el protagonista tenga que ir de un punto A a uno B para beneficio de una historia determinada. Además, destaca por no presentar narraciones y moralidades sobreimpuestas y forzadas al espectador que quiten la inmersión en la historia. Pues, opta por la propia interpretación y juicio de los espectadores acerca de las acciones de los protagonistas. 

La cinematografía y dirección de arte del film destaca por tener un enfoque naturalista y realista. Particularmente, busca una representación sobria y sucia de la ciudad de Chicago; las calles y pasajes oscuros son protagonistas esenciales del film, ya que son reflejo del paisaje construido y del estado de ánimo de los personajes y del que busca expresar el largometraje. Así, dándole un aire de autenticidad al relato. En esta línea, el diseño de vestuario es esencial para la concepción de personajes como Henry u Otis, dándole una personalidad distintiva a cada uno de ellos. 


Respecto a la duración del largometraje, este no supera los 90 minutos. Aspecto que nunca llega a ser problemático, ya que su ritmo no es exhaustivo y, por ende, el relato no es apresurado. El film nunca se hace aburrido, demasiado corto o inacabado. De hecho, a mi punto de vista, el tiempo establecido permite un desarrollo fluido y no forzado de los personajes y de las situaciones; hecho que es refrescante y te permite entender las motivaciones y sentimientos de los protagonistas con gran naturalidad. De hecho, algo que caracteriza a la historia es su poca densidad narrativa. Lo cual no significa que la historia sea blanda o poca reflexiva.

Si mencionamos la banda sonora de la película, esta consta mayoritariamente de sintetizadores y efectos de sonidos de distinta índole. Este primer elemento, acompaña en gran medida el estado de ánimo depresivo de la película, por ejemplo, las múltiples escenas en que Henry maneja o camina por las calles y pasajes de la ciudad. No obstante, la repetición de este elemento puede llegar a ser cansino para el espectador. La falta de variedad es notoria y el uso excesivo de los mismos temas daña la inmersión en el mundo que se nos presenta. Por otro lado, los efectos especiales contribuyen de gran manera a los paneles iniciales de la película, donde se nos enseñan las consecuencias de distintos homicidios off-screen, presumiblemente, realizados por el protagonista. Sin embargo, la repetición excesiva de este elemento en ciertas escenas más adelante se me hace contraproducente; no me molestaría su uso de forma más económica o incluso eliminarlo en ciertas ocasiones. También, en ciertas escenas, la sustitución o la superposición de sintetizadores sobre los golpes no es generalmente de mi agrado: se me puede llegar a ser tonto y anticuado. 

Henry: Portrait of a Serial Killer fue en su momento bastante controversial por la representación y uso de la violencia. No obstante, su uso es bastante promedio a los estándares contemporáneos. Hoy en día existen series de televisión o películas con violencia mucha más explícita y gráfica. Sin embargo, es reconocible que el uso de ella de forma tan poco estilizada y glorificada produce un impacto mayor al espectador, dando toques de realismo que benefician el enfoque sobrio y serio del film. Quizás una sobreexplotación de la violencia sería contraproducente para la intención más bien reflexiva del film; un enfoque exagerado en el gore disfrazaría a la película como un slasher más de los 80.

Enfocándonos en los personajes, cada uno de los personajes principales posee características físicas y psicológicas que lo hacen resaltar frente a los otros, haciéndolos creíbles y congruentes con el mundo que se busca representar. En grandes aspectos, Henry presenta una personalidad reservada y meticulosa, aspecto contrastable y dicotómico con la explosividad de Otis. Así, creando una dinámica y química natural y potente entre los dos personajes, lo cual favorece totalmente a la película. Por otro lado, Becky es la más "común y corriente" del grupo, pero posee rasgos reprimidos de su vida que la hace entablar amistad fácilmente con Henry.

Explorando específicamente al dúo Henry y Otis, el primero posee una paradoja especial: presenta un desarrollo de personaje al mismo tiempo que se mantiene inamovible; es una falsa percepción de cambio que para el final del film se rompe a pedazos y vuelve a la monotonía del principio. No obstante, esto no lo veo necesariamente como un punto negativo, ya que refuerza y es congruente con la temática e idea de que estamos frente a un hombre nómada, patológico y con falta de empatía hacia el otro. Por otro lado, Otis es quién posee un desarrollo de personaje que evoluciona en el tiempo: comienza como un simple compañero de piso del protagonista hasta llegar a involucrarse en sus crímenes y, así, en el camino, volviéndose en alguien incluso más violento que Henry. 

En resumen, Henry: Portrait of a Serial Killer es una película potente favorecida por sus grandes actuaciones, su cinematografía naturalista y la representación realista de un ambiente marginal y de los sujetos que se desenvuelven en este medio. Aunque la banda sonora y los efectos de sonido son sus mayores debilidades en el sentido de su constante repetitividad, es una película totalmente recomendada para quienes deseen ver un drama psicológico que tenga una mirada desafiante hacia los estereotipos y clichés acerca del tópico de asesinos seriales. Además, se trata de un gran estudio de personaje, no solo del protagonista, sino también del resto del elenco principal. 


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